EP 103 KRYSTELL THEISEN: inmigrante mexicana formada en administraciòn en minnesota instala boutique para niños solo con productos resale

Sinopsis


Donde vayas, en los Estados Unidos, encontraras tiendas de venta de artículos y ropa, de segunda mano. Sin embargo a nadie se le ocurrió especializarse en un negocio dirigido sólo para niños.


Ocurrió, en West St Paul, Minnesota, donde una inmigrante mexicana, que estudio Administración en la Universidad del Estado, abrió el Eco Chico Kid’s Resale Boutique, establecimiento de venta de productos sólo para niños, con precios de 70 por ciento menos que los del mercado en general, solamente por tratarse de prendas de segundo uso, pero en excelentes condiciones. 


            Krystell Theisen Escobar, radica 29 años en Estados Unidos, mexicana, de Tabasco, y no tiene reparo en afirmar que logros como sus estudios, el emprendimiento y la voluntad de prosperar, se los debe a su madre. Cuenta, llegue a los Estados Unidos de pequeña, a los 8 años de edad, vine con mi mamá que era madre soltera en ese tiempo, y comenzamos una vida nueva en el Estado de Minnesota,


Nuestra historia es como la de muchos, mi mamá una persona muy trabajadora, tomo se riesgo de empezar su vida de nuevo. Empezó como muchos otros, en las cocinas, en los hoteles, en limpieza, en lo que cayera, no tuvo miedo al esfuerzo y al trabajo, se esforzó buscando la oportunidad donde ganar algunos centavos más, no importaba si era turno de noche, en lo que sea,


Me dio ese ejemplo de mística de trabajo, que es algo que no valoramos tanto en nuestra comunidad, y nos burlamos nosotros mismos por ser tan trabajadores,


            Así poco a poco fue que mi mamá fue construyendo un futuro para nosotros, después de estar 10 años aquí, con mucha diligencia, con ahorros, con el consumo de segunda mano, siempre economizando, siempre buscando lo barato, fue que ahorrando mí mamá pudo comprar una casa, 


Dentro de la casa se puede decir que no me gusta el sistema que tampoco me gusta Fidel, pero cuando sales te conviertes en otra persona. Desde niño no me gustaba eso, te obligaban a todo, te cortaban las alas, entonces, cuando tenía 16 años, me di cuenta que mi papa había decidido, de alguna forma, marcharse de Cuba.


Fue un gran logro, pero mi mama tuvo suerte en un detalle, que los amigos que nos habían invitado a Minnesota eran americanos y habían hablado con mi mamá sobre la importancia del crédito,  fue una gran ventaja haber recibido esa información. Eso le ayudo mucho.


Al principio cuando llegamos, con un estatus migratorio incompleto, tratando de navegar este sistema, tardó varios años, pero en ese tiempo, aun con poca documentación o sin estatus alguno mi mamá pudo obtener una tarjeta de crédito, en SEARS, y creo que le dieron 200 dólares de crédito.


Recuerdo ir a Sears con mi mamá para comprar el vestido de navidad, era emocionante, comprar algo nuevo, bonito. Lo cargaron a la tarjeta y le dijeron lo que tenía que pagar en los próximos 2 o 3 meses, y ella se preocupaba en ello, incluso pagar anticipado, decía “no quiero quedar mal”.


Esa disciplina se fue convirtiendo en más oportunidades hasta que alguien le habló a mi mamá sobre la posibilidad de comprar una casa, en realidad ella no estaba al tanto de su crédito, pero en ese tiempo le ayudaron a investigar, y si tenía crédito, aunque empezó con algo pequeño empezó a hacer su historial y empezó a demostrar su habilidad de pagar, pagar a tiempo, tener esa responsabilidad financiera.


De allí surgieron muchas oportunidades, con la casa y el crecimiento del valor de la casa, mi mamá pudo hacer otras cosas, otras inversiones, proyectos, uno de los cuales fue la educación mía. Ella me explicaba, lo del crédito, me decía tu crédito, tu responsabilidad como niña son tus calificaciones.


Me concentré mucho en la escuela, mi mamá me apoyaba mucho, hasta me presionaba a veces, porque cuando llevaba notas que no eran A decía que estaba trabajando duro de noche, ese mensaje fue muy claro para mí, veía los esfuerzos de mi mamá y yo tenía que esforzarme de la misma manera.


Siempre tome mis estudios muy en serio, poco a poco fui aprendiendo el Inglés, empecé de cero, pero poco a poco fui viendo que con las buenas calificaciones  las oportunidades llegaron, primero era un programita después de la escuela, un campamento para desarrollar ciertas habilidades, un programa de aprendizaje adicional, y poco a poco, tomando esas oportunidades, de ver la gran bendición  de definir mis estudios de forma gratuita,


Pude estudiar en la Universidad de Minnesota, eso fue lo que el crédito estudiantil hizo para mí, financiar una educación de primera clase. Cambio mi vida, cambió mi trayectoria. Estudie en la rama de administración, mercadeo, comercio internacional, también estudios empresariales que en ese tiempo era una rama experimental, pero fue muy importante para mí porque hablaba de empezar algo, de nada. Me dio la curiosidad de hacer algo propio y no solo seguir como empleada corporativa.


Recuerdo que mi mamá me compro una bicicleta en una venta de garaje en una zona linda donde había mucha prosperidad, la prosperidad es una tendencia que tenemos de sobreconsumir, no sólo los americanos,  era increíble para mí que, cualquier cosa se podía encontrar de segunda mano, me acuerdo de una tienda, en un pueblo cercano, era gigante, tenía todo tipo de ropa, juguetes, muebles, pasábamos horas allí, buscando, los precios muy buenos; y también tengo entendido que la ganancia de esa tienda era para financiar temas sociales. Me hizo pensar muy positivo que la gente pueda donar sus cosas para fines positivos.


Pasaron los años y llegue a ser mamá, me case, me mude con mi esposo, y cerquita de esa casa había una tienda llamada Once Upon a Time, de la franquicia en Minnesota Winmark. Me asombre ver que todo estaba seleccionado para niños, y todo en perfectas condiciones.


Fue que aprendí de ese modelo, que es un poco diferente al tradicional, este modelo se llama Reseal, el concepto es que tu puedes llevar tus cosas usadas pero en buena condición y venderlas, recibir algo por esas prendas o equipos, y aunque es poco lo que se paga en realidad es mejor que nada.


Para ese momento ya estaba con mi carrera, mi situación económica estaba avanzando, me veía con mi niño que recibía tanta ropa, tantos regalos. Fue donde pude probar ese concepto, llevé mis cosas a vender, recibía poco, pero tenía la seguridad que esos artículos iban a ser aprovechados por alguien más, no los iban a tirar a la basura, se iban a malograr en mi garaje, guardándolos en el polvo.


Entonces, me encantó ese concepto, fui una compradora muy leal de Once Upon a Time, con mi segundo y tercer niño, hasta que me vi en la oportunidad de cambiar un poco mi panorama profesional, durante la pandemia, donde tuvimos que hacer muchos cambios con nuestros trabajos, nuestras familias.


Vi que en realidad ese modelo no solo crea una oportunidad para muchos, en cuanto a poder vender ropa, y también poder comprar a precios muy económicos. Comprendí que ese modelo era algo muy pro ecología, algo que cualquier familia puede aprovechar y tener un impacto profundo en cuanto a la ecología porque según la estadística, para producir una prenda de niños, una prenda pequeñita, son más de 5 kilogramos de emisión de carbono que se tiene que emitir, 30 litros de agua, para acabado de la prenda.


Eso me impresionó tantísimo, luego vi lo que estaba pasando en la pandemia y lo que pasó en una alejada comunidad de México, es una zona que está al nivel del mar, zona de pantanos, de bosques tropicales. Entre el año 2008 y el 2015, ocurrieron cambios profundos en esas zonas por la elevación del nivel del mar que, sabemos todos, es causado por la contaminación


Todo eso junto, mis experiencias de niña, como mamá, consumiendo en estas tiendas, asimismo mi amor por la tierra, por la naturaleza, por lo que vi en mi tierra nativa en México, todo eso me impacto y vi que en la nueva zona donde me mude años después, no había una tienda así, entonces durante la pandemia empezamos a pensarlo, planificarlo, y este año abrimos la tienda, tuvimos la apertura el fin de semana de acción de gracias,


Es un proyecto muy nuevo pero hemos recibido mucho apoyo de la comunidad, que está aprovechando de no solo vender sus artículos, poder recuperar parte de los fondos. Porque los niños siguen creciendo, mi hijo tiene 11 años de edad y las zapatillas, los tenis, son mucho gasto.


Los precios que manejamos con el 70 por ciento menos que los del mercado, y es un ahorro inmenso, y más de una familia que está empezando, de una familia que está creciendo, donde hay un presupuesto limitado, es una gran oportunidad para ahorrar.


            A los inmigrantes, Krystell, aconseja a enterarse de detalles de la convivencia en sus respectivas comunidades, que es lo que hace falta, y emprender una empresa para solucionar. A través de Internet también se puede conseguir toda la información e incluso de cómo obtener capital para lograr el objetivo de crear un negocio.


Tengo el sueño de ver a los inmigrantes de la comunidad hispana, prosperar, dice.

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